Nacidos de la bruma 01, El imperio final by Brandon Sanderson

Nacidos de la bruma 01, El imperio final by Brandon Sanderson

autor:Brandon Sanderson [Sanderson, Brandon]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: ciencia ficción, Spanish
publicado: 2008-09-30T00:09:52+00:00


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No es una sombra.

Esta cosa oscura que me sigue, la cosa que sólo yo puedo ver…., no es realmente una sombra. Es negruzca y transparente, pero no tiene el contorno sólido de una sombra. Es insustancial, retorcida e informe. Digamos que está hecha de niebla negra.

O de bruma, tal vez.

Capítulo 20

Vin empezaba a cansarse del paisaje entre Luthadel y Fellise. Había hecho el viaje al menos una docena de veces durante las últimas semanas, viendo las mismas colinas marrones, los árboles macilentos y la capa de matorrales y cañizos. Empezaba a sentirse capaz de distinguir cada bache del camino.Asistía a numerosos bailes… Pero eso no era todo. Almuerzos, meriendas y otras formas de diversión diarias eran igual de populares. A menudo, Vin viajaba entre las ciudades dos o tres veces al día. Al parecer, las jóvenes nobles no tenían nada mejor que hacer que pasarse sentadas en sus carruajes seis horas diarias.

Vin suspiró. No muy lejos, un grupo de skaa trabajaba junto a un canal, tirando de una barcaza hacia Luthadel. Su propia vida podría haber sido mucho peor pero, a pesar de todo, se sentía llena de frustración. Todavía era mediodía, pero no ocurriría nada importante hasta la tarde, así que no tenía otra cosa que hacer sino volver a Fellise. No dejaba de pensar que haría el viaje mucho más rápido si usara el camino de clavos. Anhelaba saltar de nuevo entre las brumas, pero Kelsier se había mostrado reacio a continuar su entrenamiento. La dejaba salir un breve periodo de tiempo cada noche para mantener sus habilidades, pero no le permitía ningún salto extremo ni excitante. Sólo los movimientos básicos, principalmente empujar y tirar de pequeños objetos dentro de los terrenos de la Mansión Renoux.

Empezaba a sentirse frustrada por su continua debilidad. Habían transcurrido más de tres meses desde su encuentro con el inquisidor; lo peor del invierno había pasado sin un copo de nieve. ¿Cuánto iba a tardar en recuperarse?

Al menos puedo seguir acudiendo a los bailes, pensó. A pesar de que le molestaba estar viajando constantemente, Vin empezaba a disfrutar de su misión. Fingir ser una noble era algo mucho más relajado que el trabajo normal de una ladrona. Cierto, su vida correría peligro si descubrían su secreto, pero de momento la nobleza parecía dispuesta a aceptarla, a bailar con ella, a cenar con ella, a charlar con ella. Era una buena vida, un poco carente de emoción, pero su regreso a la alomancia, tarde o temprano, le aportaría eso.

Dos cosas la incomodaban. La primera era su incapacidad para recopilar información útil: cada vez se molestaba más cuando ignoraban sus preguntas. Estaba adquiriendo la suficiente experiencia para darse cuenta de que había un buen montón de intrigas en marcha, pero ella era demasiado nueva para que le permitieran formar parte de aquello.

Sin embargo, aunque su posición de recién llegada era un inconveniente, Kelsier confiaba en que cambiaría. La segunda incomodidad de Vin tenía más difícil solución. Lord Elend Venture había estado ausente de varios bailes durante las últimas semanas y todavía tenía que volver a pasar toda la velada con ella.



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